La palabra frente al espejo

 

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La palabra escrita frente a un espejo no cambia su sentido, solo su forma. Hay estudios que aseguran que nuestro cerebro gira mentalmente esas imágenes y las entiende de manera automática e inconsciente igual que las escritas de forma normal. Pero, al igual que el espejo no invierte las letras porque las letras están al revés de lo que tú esperas ver, no de lo que ves realmente, este blog pretende con su contenido hacer de espejo de sus historias para que el lector disfrute de ese doble juego de situación.

Lo mismo que los espejos realmente no dan la vuelta a las cosas, sino que somos nosotros quienes lo percibimos así al situarnos en la misma dirección que el reflejo, las historias deberían mirarse desde ese mismo prisma, desde su reflejo, para apreciar un mundo al que parece ser que se le ha dado la vuelta cuando en realidad quiénes no nos hemos girado hemos sido nosotros.

La ficción no invierte, como tampoco lo hacen los espejos, las dimensiones de izquierda o derecha, arriba o abajo, porque no existen esas dimensiones para un espejo o un relato, solo hay convenciones personales que analizan y procesan una realidad que ya, de por sí, nos la presentamos sesgada por los filtros de la percepción.

Si el espejo no invierte las direcciones, los relatos, a modo de espejos, simplemente muestran la imagen tal y como la ve un observador que los mira de frente. Solo tienen sentido si la inversión se hace dentro-fuera, cosa que no puede producir un espejo al ser bidimensional. Pero si, como Alicia, los lectores son capaces de atravesar los espejos, es decir, los relatos, entonces se abre otro nuevo mundo de posibilidades.

Con estos Relatos, Microrrelatos y Breverías que se irán exponiendo a lo largo del tiempo, no hago más que asomar las palabras para que ellas mismas se reflejen en los espejos de los lectores y le den el sentido que cada uno considere. Se hace necesaria esa participación del lector, su complicidad y su creatividad para que él mismo determine y recree, sobre todo en los Microrrelatos, los infinitos caminos que podrían continuar las historias. Esa relación íntima reclama del lector exigencia y capacidad crítica, interpretación y sentido del humor. No basta con señalar el agrado o desagrado de una historia, sino que se necesita del comentario, de la interacción, de su respuesta a la provocación que el escritor pretende.

Y ese es el deseo, vuestra complicidad y vuestra visión, como si después de que las palabras atravesaran vuestros espejos, me las devolvierais, fruto de la reflexión, más renovadas y llenas de matices y sentido.

Isidoro Irroca

4 comentarios en “La palabra frente al espejo

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