Luna de sol

luna de sol

Luna de sol perseguida

por los perros callejeros

heridos en las esquinas

cenicientas de los sueños.

 

Por quién pregunta la muerte

en la noche de la herida

sin ojos que puedan verte

sin más dolor que la vida.

 

En las calles solitarias

negras, tristes y perdidas

se encienden las ambulancias

y gritan lejos sus prisas.

 

Se acerca la madrugada

la muerte tiene su cita

por el pasillo ya llega

imperturbable y tranquila.

 

Se ahoga la respiración,

se hiela pronto el aliento…

Y en esa consternación

se torna de agua el silencio.

Isidoro Irroca