La noche desahuciada

la noche indigente

La noche viaja desnuda y en sombra

deslizándose por las avenidas,

oscureciendo las viejas heridas

de los indigentes que nadie nombra,

de vagabundos huidos de la muerte,

silencios rotos y aliento de hielo,

que buscan el anhelado consuelo

de cambiar en todo su negra suerte.

Turbios destellos de ojos que se pierden

alentados para olvidar su vida

en el alcohol infame y suicida

con el que perviven, ladran y muerden.

Ni la luz primera que engendró el alba

les despierta, les aviva o les salva.

 

Isidoro Irroca

Sonetos Sociales