Aprender de todos

“Todos los hombres que encuentro son superiores a mí en algún sentido” (Emerson).

Y de todos puedo aprender si sé superar el freno que supone siempre el querer ser superior a los otros. Porque en lo que en realidad nos comparamos, cada día, es en el sentido en que nosotros somos superiores a los demás.

De un hombre aprendí que todo lo que tiene causa puede terminar y lo que no tiene causa es infinito. De otro, que era considerado por la mayoría como un memo, que la capacidad de sufrimiento de un hombre es ilimitada. De un tercero, que nada de lo que parece tiene porque ser y que todo lo que es casi nunca lo parece. De otro, muy especial para mí, escuchar el silencio y contestar de la misma forma. Siempre sobraron las palabras. Y así, poco a poco, fui aprendiendo de todos aquellos que eran superiores a mí, que me enseñaron que el mundo es como un puzzle en el que si alguien falta está incompleto y si, encima, a alguien se le excluye, entonces ya estará imperfecto para siempre.

Isidoro Irroca

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