Venganza

venganza

Escupieron la verdad con desprecio. No escondieron su crimen. En el bar celebraron su colectiva decisión, aún con el olor del miedo en sus ropas, todavía con el vaho caliente de la sangre en sus botas y con el odio crecido en la confianza que da disponer de la fuerza y el privilegio. Con vino apagaron el eco de sus conciencias mientras a las casas de los fusilados llegaba la noticia y se encendían los gritos de las viudas y los huérfanos. El rencor anidó por aquellas calles llenas de inviernos y cosechas. En los rezos se repetían los nombres de los caídos y el nombre y los dos apellidos de sus asesinos. Treinta años después caían sus hijos por las esquinas de la venganza. Así pagaron su crimen, viendo exterminada a su descendencia. Y por las calles volvieron los inviernos y las cosechas, después del llanto de otras viudas y otros huérfanos que gritaban el nombre de sus verdugos.

Isidoro Irroca

Relatos en 160 palabras (Obra registrada)

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