Venganza

venganza

Escupieron la verdad con desprecio. No escondieron su crimen. En el bar celebraron su colectiva decisión, aún con el olor del miedo en sus ropas, todavía con el vaho caliente de la sangre en sus botas y con el odio crecido en la confianza que da disponer de la fuerza y el privilegio. Con vino apagaron el eco de sus conciencias mientras a las casas de los fusilados llegaba la noticia y se encendían los gritos de las viudas y los huérfanos. El rencor anidó por aquellas calles llenas de inviernos y cosechas. En los rezos se repetían los nombres de los caídos y el nombre y los dos apellidos de sus asesinos. Treinta años después caían sus hijos por las esquinas de la venganza. Así pagaron su crimen, viendo exterminada a su descendencia. Y por las calles volvieron los inviernos y las cosechas, después del llanto de otras viudas y otros huérfanos que gritaban el nombre de sus verdugos.

Isidoro Irroca

Relatos en 160 palabras (Obra registrada)

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Los marginales

los marginales

Reían desdentados en los corros de las esquinas, calentados por bidones de leña y vino rancio de la bodega del Bizco. Decían que se orinaba en los barriles para darle más solera. Y quienes lo bebían siempre declaraban lo mismo: de algo habrá que morirse. Se morían por desnutrición y tuberculosis, por drogas adulteradas y por puro asco de la vida que llevaban. Los que tenían más suerte morían de frío o se tropezaban con una bala. Y los afortunados, se contagiaban de venéreas o se suicidaban lanzándose al río desde la azotea del edificio de Blue Sky. Solo un hombre supo salir de aquel círculo vicioso del eterno desamparo. Lucky Dream deslumbraba con la luz del que ha sido tocado por los dioses. Su brillantez era percibida desde niño y, cuando creció, crecieron en él talentos y bondades que le señalaban ante todos. Su milagro fue el ejemplo, por eso supieron que tendrían que crucificarle para poder ser redimidos.

Isidoro Irroca

Relatos en 160 palabras (Obra registrada)