La promesa

la promesa

Te alcanzaré en el sueño —le dijo, y cerró sus ojos para siempre. Después de devolverlo a la tierra y llorarle sus recuerdos, la mujer se dormía cada noche esperando encontrarlo en sus sueños. Pero nunca llegó. Cada mañana, al despertarse, le reprochaba muda no cumplir con su promesa. Pasaba el resto del día perdida en las sombras de la casa y llorando silencios mientras acariciaba los objetos y los utensilios que le habían pertenecido. La tristeza y la melancolía conquistaron un cuerpo vencido ya por la vida y se empequeñecía más, a cada instante, hasta convertirse en una profunda arruga del tiempo. Aun así, no perdía la esperanza y cada noche la recibía con el anhelo de que, en cualquier momento, se cumpliría por fin la promesa que le hizo. Pero nunca llegó a producirse. Murió sin saber que su marido, desde el principio, se había confundido de sueño y cada noche aparecía en la pesadilla de otra mujer.

Isidoro Irroca

Relatos en 160 palabras. (Obra registrada)

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