Miseria de la Filosofía

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Obligada por la situación, Lupe Siniestros vendió sus conejos y los cerdos. Con el dinero conseguido compró diez cabras que ordeñaba cada día al alba. Ayudándose de la burra, transportaba la leche a las aldeas más cercanas donde la vendía a buen precio. Pasado el tiempo, Lupe se hizo de más ganado y contrató a un pastor para que lo cuidara. Para aligerar las tareas de ordeño, invirtió en unas nuevas máquinas e instalaciones más modernas que le permitieron acometer trabajos de industrialización. La fábrica de quesos llegó a tener hasta cien empleados. Lupe, lejos ya de sus orígenes, se hizo cada vez más ambiciosa. La alianza con una gran cadena alimentaria le hizo conseguir grandes inversiones y desembolsos económicos. Se multiplicaron las fábricas por todo el país. Y Lupe llegó a ser considerada la mujer más rica de toda la región. Un día, frente a la tumba de su marido, rezó: ¡Ay Antón, que tenías que haberte muerto antes!

Isidoro Irroca

Relatos en 160 palabras (Obra registrada)

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