Arrepentimiento

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En la soledad no era necesario recurrir al disimulo. Sentado sobre la cama, con la mirada perdida en el paisaje que transcurría tras la ventana, su gesto era triste y afligido, con un punto de dolor indescriptible, causado por un pensamiento que se le hacía obsesivo en aquel angustioso ambiente en que vivía. Buscaba culpables como quien busca tablas de salvación. Pero el único culpable era él mismo. Se resistía a admitirlo. ¿Qué hacía allí, tan lejos de los suyos, tan solo como siempre? Cuando la luz de la tarde se iba apagando, se oscurecían los rincones y las sombras de los escasos muebles se cubrían de noche. Entonces emitía un llanto ahogado y un hondo arrepentimiento se situaba a la altura del estómago. Maldecía la hora y los segundos, aquel momento fatídico en el que sus manos se tiñeron de sangre ajena. Lloraba sin consuelo, desolado y abatido, hasta que oía al carcelero abrir la puerta de su celda.

Isidoro Irroca

Relatos en 160 palabras (Obra registrada)

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2 comentarios en “Arrepentimiento

  1. Anónimo dijo:

    Hay quién piensa, si es que lo hace, que todo vale, pero en mi opinión esto no es cierto. Cuando se presenta un contenido a la opinión pública se ha de partir de la base de que éste tiene un mínimo de calidad, coherencia…y, si no es mucho pedir, de estética.

    Me gusta

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